EL CARMELO:  ESCUELA DE SANTIDAD        Nuestros Santos Carmelitas

 

 

SANTA TERESA DE JESÚS DE AVILA

Santa Teresa de Jesús​ (Gotarrendura​​​​ o Ávila,​ 28 de marzo de 1515​-Alba de Tormes, 4/15 de octubre de 1582)​ fue una monja, fundadora de la Orden de Carmelitas Descalzos —rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo—, mística y escritora española.

SAN JUAN DE LA CRUZ

San Juan de la Cruz. (Juan de Yepes Álvarez; Fontiveros, España, 1542 - Úbeda, id., 1591) Poeta y religioso español. Nacido en el seno de una familia hidalga empobrecida, empezó a trabajar muy joven en un hospital y recibió su formación intelectual en el colegio jesuita de Medina del Campo.  Fundador de los Frailes Carmelitas Descalzos.

SANTA TERESA DE LISIEUX

Santa Teresa del Niño Jesús y la Santa Faz nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos santos. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones)«Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».

SANTA TERESA DE JESÚS DE LOS ANDES

(Juana Fernández Solar; Santiago de Chile, 1900 - Los Andes, 1920) Joven religiosa que fue la primera santa chilena de la Iglesia Católica. Desde muy niña había dado muestras de su espiritualidad: quiso comulgar con tan sólo cinco años, prometió a los seis rezar el rosario todos los días y a los catorce amadrinó a un niño que le había pedido limosna en la calle. La lectura de la obra Historia de un alma, de la carmelita francesa Teresita del Niño Jesús y, sobre todo, las obras de Santa Teresa de Jesús, a quien consideró su guía y maestra, influyeron enormemente en el desarrollo de su vocación.

Demostró ser una magnífica estudiante en diversos colegios religiosos de su ciudad natal, como el internado del Sagrado Corazón de Maestranza. A pesar de la oposición de sus padres, cuyos problemas económicos les impedían obtener la dote necesaria, en agosto de 1918 abandonó el colegio con la intención de ingresar en la orden del Carmelo.

Durante su preparación para el Carmelo, el 7 de diciembre de 1915, un día antes de que su confesor le permitiera hacer su primer voto de castidad, Juana escribió en su diario: "Es mañana el día más grande de mi vida. Voy a ser esposa de Jesús. ¿Quién soy yo y quién es Él? El todopoderoso, inmenso, la Sabiduría, Bondad y Pureza misma se va a unir a una pobre pecadora. ¡Oh, Jesús, mi amor, mi vida, mi consuelo y alegría, mi todo! ¡Mañana seré tuya! ¡Oh, Jesús, amor mío! Madre mía, mañana seré doblemente tu hija. Voy a ser Esposa de Jesús. Él va a poner en mi dedo el anillo nupcial. Oh, soy feliz, pues puedo decir con verdad que el único amor de mi corazón ha sido Él".

El 7 de mayo de 1919 ingresó en las Carmelitas de Los Andes y pasó a llamarse Teresa de Jesús, aunque más tarde sería conocida como Teresa de Los Andes. Seis meses después inició su noviciado al tomar el hábito de Carmelita. Durante su estancia en el convento no dejó de escribir cartas a sus familiares y amistades en las que pregonaba su amor a Jesucristo, a la Virgen María y a la Eucaristía, además de su alegría y su felicidad por ver cumplida su vocación: "así pasamos la vida; orando, trabajando y riéndonos".

A lo largo de su corta vida sufrió varias enfermedades, como la difteria y el tifus. En 1920 cayó gravemente enferma a consecuencia de un tifus, y en artículo de muerte recibió los hábitos como sor Teresa de Jesús. Después de una agonía de 14 días, falleció en el convento el 12 de abril de 1920.

En 1987 fue proclamada beata por el papa Juan Pablo II, como "la luz de Cristo y el faro luminoso que debe guiar a los chilenos". En 1993 fue canonizada y declarada primera santa del país con el nombre de Santa Teresa de Los Andes. Sus restos descansan en el santuario de Auco, en Los Andes.

SANTA MARAVILLAS DE JESÚS

María de las Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, OCD (1891-1974).

Nace en Madrid el 4 de noviembre de 1891 en una familia profundamente católica, la de los Marqueses de Pidal. Después de una infancia y juventud propias de su estado social, lo abandonó todo para ingresar en el Carmelo del Escorial en el año 1919.

En el año 1924, por inspiración divina, funda el Carmelo del Cerro de los Ángeles junto al monumento del Corazón de Jesús.

En 1933 funda un Carmelo en Kottayam (India).

De 1936 a 1939 arrecia la persecución contra la Iglesia española y las Carmelitas Descalzas del Cerro, emprenden una arriesgada peregrinación  que culminará en el Desierto carmelitano de Batuecas (Salamanca) recuperando este monasterio para la Orden.

En 1939, la M. Maravillas regresa al Cerro y emprende numerosas fundaciones con el espíritu de Santa Teresa de Jesús: En 1944 Mancera de Abajo, (Salamanca), en 1947 Duruelo, en 1950 Cabrera, (Salamanca), en 1954 Arenas de san Pedro, (Ávila), en 1956 San Calixto (Córdoba), en 1958 Aravaca, (Madrid), en 1961 La Aldehuela, (Madrid), donde vive hasta su muerte.

Desde aquí, esta hija de Santa Teresa, audaz y actual, siempre atenta a las necesidades del prójimo, realiza su gran obra social; sirva de ejemplo la edificación de una iglesia, barriada y colegio para pobres.

Posteriormente, realiza la Fundación de  Montemar, (Málaga), en 1964.

Además, en 1964 el Arzobispado de Madrid-Alcalá le pide la restauración del Carmelo del Escorial donde vivió sus primeros años en la Orden y en 1966, a petición del Obispado de Ávila, salva de la extinción el monasterio de La Encarnación, donde santa Teresa de Jesús vivió 30 años.

El 11 de diciembre de 1974 se durmió en el Señor en su convento de La Aldehuela, dejando tras de sí una ráfaga de luz y amor después de poner al servicio de Dios y  del Carmelo Descalzo todos sus dones y vocación, su vida entera. En la iglesia conventual su sepulcro recibe cada año miles de peregrinos.

En 1974, el P. Finiano, General del Carmelo Descalzo, dirige al Papa Pablo VI una emotiva carta con un elocuente retrato de la Madre, pidiendo la pronta introducción de la causa. La Orden del Carmelo Descalzo la lleva adelante y la Madre Maravillas es beatificada en Roma en 1998 y canonizada en Madrid en 2003 por S.S. Juan Pablo II, quien dijo de ella que “… vivió animada por una fe heroica, plasmada en la respuesta a una vocación austera, poniendo a Dios como centro de su existencia. Realizó nuevas fundaciones de la Orden del Carmelo presididas por el espíritu característico de la Reforma Teresiana”.

SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD

Isabel Catez nació el 18 de julio de 1880 cerca de Bourges (Francia). Tres años después nacerá su hermana Marguarita (Guita).  En 1887 fallecen su abuelo y su padre y quedan las dos niñas al cuidado de su madre, una mujer muy enérgica y recta.

La pequeña Isabel también tiene un carácter muy marcado, sus rabietas infantiles eran temibles. Pero también desde muy temprana edad, trata de vencer su temperamento. Al morir el padre, cambian de domicilio cerca de las Carmelitas Descalzas de Dijon. El sonido de las campanas del convento y la huerta de las monjas ejercerán una gran atracción sobre Isabel.

El día de su primera comunión, 19 de abril de 1891, es fundamental para ella: siente que Jesús la ha llenado. Esa tarde va de visita por primera vez al Carmelo y la priora le explica el significado de su nombre hebreo. Isabel es “casa de Dios”. Esto impacta profundamente a la niña, que comprende la hondura de esas palabras. Desde entonces, se propone ser morada de Dios en su vida, con más oración, controlando su temperamento, olvidándose de sí misma.

A pesar de su viva inteligencia, la joven Isabel recibe una cultura general deficiente, pero está muy dotada para la música y gana un primer premio de piano a los 13 años. Tiene un alma sensible a la música y la naturaleza, hermosuras que le refieren siempre a Dios, en las que ve reflejada la armonía del Creador.

Isabel desea ser carmelita, pero su madre se lo prohíbe hasta los 21 años. Leyendo a Santa Teresa, siente una gran sintonía. Comprende que la contemplación es dejarse obrar por Dios, que la mortificación ha de ser interior y que la amistad es una actitud de anteponer tus intereses a los de la otra persona. También le ayudó mucho la lectura de la Historia de un alma, donde la joven Teresa de Lisieux, recién fallecida, la impulsó en el camino de la confianza en Dios.

El 2 de agosto de 1901, la postulante ingresa en el Carmelo de Dijon con el nombre de Isabel de la Trinidad. La Madre Germana será su priora, maestra y, finalmente, admiradora y discípula. Isabel vive una vida completamente ordinaria, una vida de fe, sin revelaciones ni éxtasis, sin embargo, enseguida llama la atención de toda la comunidad la fidelidad y entrega de la joven. Ella, a su vez, se sumerge en la lectura y profundización de la Escritura (fundamentalmente San Pablo) y de San Juan de la Cruz. De su mano, va encontrando su propio camino interior y madurando en su fe.

Leyendo a San Pablo, descubre una intensa llamada a ser Alabanza de Gloria de Dios Trino en cada instante del día, viviendo en una constante acción de gracias. Llega a tener tal identificación, que al final de su vida firma algunas cartas con ese nombre: “Laudem Gloriae”.

En la cuaresma de 1905, Isabel enferma y tras una penosa y larga enfermedad, muere el 9 de noviembre de 1906. Sus últimas palabras fueron: “Voy a la Luz, al Amor, a la Vida”.

Su vida y escritos tuvieron una difusión sorprendente. Estos son: sus Diarios, las Cartas, sus Poemas (reflejo de su alma, pero de poca calidad literaria), unas Oraciones entre las que es célebre su elevación a la Santísima Trinidad, y los siguientes escritos: El cielo en la fe, que anima a vivir el cielo en la tierra adorando a Dios en fe y amor, a su hermana Guita, casada y madre; grandeza de nuestra vocaciónúltimos ejercicios déjate amar (dedicado a su priora).