LECTURAS DIARIAS

BAUTISMO DEL SEÑOR

CICLO B

 10 DE ENERO DE 2021

 

 

Les damos una cordial bienvenida a esta sección de nuestro portal. 

Queridos hermanos y hermanas,  la celebración litúrgica de este dia correspondiente al

BAUTISMO DEL SEÑOR

Hermanos en Cristo, 

Hemos sido bautizados en Cristo Jesús
y hemos muerto al pecado
para resucitar a una nueva vida.
Que el Señor resucitado esté siempre con ustedes.

HERMANOS:
    Cuando Jesús pidió a Juan que le bautizara en el río Jordán, como a muchos otros, percibió claramente que su misión era salvar a los hombres de sus pecados.  Él no tenía pecado, pero se hizo a sí mismo uno con la gente en su debilidad. Y entonces Dios lo confirmó en su misión diciendo: "Éste es mi Hijo amado". --- Cuando nosotros recibimos el bautismo, expresamos, por medio de nuestros padres y padrinos, que habíamos llegado a ser uno con Jesús. Desde aquel día participamos con Jesús en su tarea de servir y salvar a los hombres. Si lo hacemos así, entonces Dios puede decirnos a nosotros también: "Tú eres mi hijo o hija amado/a".

Celebremos con alegría el misterio de Dios que se nos revelará en la Liturgia de la Palabra y en la acción eucarística de hoy. 

 

 


 

Lecturas de hoy

BAUTISMO DEL SEÑOR

  Hoy, DOMINGO, 10 DE ENERO DE 2021

 

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías (42,1-4.6-7):

Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»

Palabra de Dios

Salmo

Salmo 28,1a.2.3ac-4.3b.9b-10

R/.
 El Señor bendice a su pueblo con la paz

Hijos de Dios, aclamad al Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
postraos ante el Señor en el atrio sagrado. R/.

La voz del Señor sobre las aguas,
el Señor sobre las aguas torrenciales.
La voz del Señor es potente,
la voz del Señor es magnífica. R/.

El Dios de la gloria ha tronado.
En su templo un grito unánime: «¡Gloria!»
El Señor se sienta por encima del aguacero,
el Señor se sienta como rey eterno. R/.

 

Segunda lectura

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (10,34-38):

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: «Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los israelitas, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Palabra de Dios

 

Evangelio de hoy

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11):

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»
Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma.
Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»

Palabra del Señor






REFLEXIÓN DIARIA

Su Excelencia  JOSÉ ISRAEL DE LA TRINIDAD, DD., CCDM.

Arzobispo

NUNCIO APOSTÓLICO PARA AMÉRICA LATINA

COMUNIÓN CORPUS CHRISTI

Prior General, Frailes Carmelitas Contemplativos de la Divina Misericordia

 

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR

Ciclo B

10 DE ENERO DE 2021

REFLEXIÓN DOMINICAL

Fray José de la Trinidad, DD., CCDM

Arzobispo

NUNCIO APOSTÓLICO PARA AMÉRICA LATINA

COMUNIÓN CORPUS CHRISTI

 

QUERIDOS HERMANOS:

 

¿BAUTIZADOS, O PASADOS POR AGUA?


      • Cuando yo era un crío, de vez en cuando, nos preparaba mi madre para cenar “huevos pasados por agua”. Esto es: un huevo que no está ni crudo ni cocido. Que ha estado en agua hirviendo, sin terminar de cocerse. No era mucho de mi agrado la receta. Y siempre le preguntaba a mi madre por qué no lo cocía del todo, por qué lo dejaba medio crudo. Y siempre me decía: porque esto no es un huevo duro, sino un huevo pasado por agua.

¿Qué a qué viene esto de los huevos pasados por agua? Pues a que “bautizarse” significa literalmente “sumergirse”, hundirse en el agua -como si uno se ahogara o muriera-, «cocerse» al calor del Espíritu, para, al salir, aparecer como una persona nueva, como un “hombre nuevo”, como un “resucitado”. Bautizarse es dejar que el agua y el Espíritu me transformen profundamente por dentro. Mejor dicho: me vayan transformando con el paso del tiempo, porque es todo un proceso existencial. No ocurre todo de golpe, y el bautizado tiene que poner también algo de su parte (como también la Comunidad Cristiana que le acoge).

      •  El Bautismo de Juan era un poco como «pasar por agua»: significaba «reconocerse pecadores», y el «deseo de cambiar de vida». Era un «bautismo de conversión para el perdón de los pecados», de apertura al futuro Mesías que estaba por llegar. Pero la cosa no iba mucho más allá: no recibían el perdón de los pecados por el hecho de bautizarse, era una actitud nada más, un signo. Por eso el bautismo que recibe Jesús y el bautismo cristiano son profundamente distintos. El Bautismo cristiano está relacionado con la Pascua de Jesús y el envío de su Espíritu, con la incorporación a la Comunidad eclesial. No nos bautizamos «imitando» el ejemplo de Jesús, sino participando de la transformación que conlleva su Paso/Pascua hacia el hombre nuevo resucitado.

      • ¿No habremos estado fomentando en nuestra Iglesia muchos cristianos en plan “pasados por agua”? Cristianos más bien «blanditos» y frágiles, que se «cascan» como un huevo medio crudo, y se desparraman con toda facilidad, cuando se presentan las primeras dificultades? ¿Por qué hay tantos bautizados que no viven su fe, que no se les nota en su vida nada expresamente cristiano, evangélico? Incluso han abandonado la fe, y su vida sigue adelante sin nostalgias. Eso de «creer» no les aportaba nada esencial ni necesario.

     Un cierto número de padres (aunque ellos mismos fueran bautizados en su momento), optan por retrasar o prescindir del bautismo de sus hijos. ¿Razones? Pues no es raro que te digan, por ejemplo, que no quieren «imponerle» al niño su fe... que es mejor que lo elija por sí mismo cuando sea mayor...  Esta «justificación» me parece un poco «falaz»: si fueran del todo coherentes con ella... tendrían que abstenerse también de decidir si lo llevan a un colegio bilingüe o no, para no imponerle otro idioma. O tendrían que renunciar a tener más hijos, para no «imponerle» al que ya tienen otros hermanos. Ni debieran elegir llevarle a un centro público, o concertado o en el extranjero... hasta que la criatura pueda decidir por sí misma. Como tampoco debieran «imponerle» ninguno de su valores o tradiciones familiares, o... 

      • Porque un niño no vive su crecimiento personal de una forma neutra, indiferente, sin ninguna influencia. Es imposible. Su vida no es una página que pueda permanecer en blanco hasta que tenga la capacidad de decidir por sí mismo, porque las personas con las cuáles convive, la familia, las distintas instituciones sociales y los ambientes van dejando sus huellas en él. Pretender que el niño crezca al margen de toda influencia y después que él libremente escoja es muy ingenuo. “Si no enseñamos a nuestros hijos a seguir a Jesús, el mundo les enseñará a no hacerlo.” Hay también problemas teológicos: eso del pecado original, y de que el niño «necesite» ser limpiado de tal pecado... O si bautizarles les hace más hijos de Dios que los que no están bautizados... No vamos a entrar aquí en estos asuntos, porque sería muy largo para nuestra reflexión. 

    •  Pero lo cierto es que los padres eligen mil cosas en nombre de sus hijos, todas aquellas que les parecen las mejores para ellos, porque los aman incondicionalmente. Si la fe cristiana es relevante para ellos y afecta a sus opciones y estilo de vida... querrán que sus hijos también la compartan.  Es importante y bello que, cuando unos padres reciben el regalo de una vida que cuidar, acompañar y educar, cuenten con la bendición de Dios. Y en el Bautismo piden que Dios Padre bendiga a su hijo. Esto no hace nunca mal a nadie.  Y a la vez, reconocen que esa vida les llega de Dios, que no les pertenece, que no lo quieren «formar» a su capricho, o consentir que la sociedad los forme según sus intereses, sino «como Dios quiere», con todos los valores y criterios que le ayudarán a ser una persona madura, solidaria, profunda, fuerte ante las dificultades... 

      •  En el Evangelio, el Padre Dios proclama públicamente: «Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco», desde siempre y para siempre. Y derrama sobre él todo el poder de su Espíritu, haciéndole su Templo, su consagrado, su Mesías. Algo similar ocurre con nuestro Bautismo, y los padres habrán de ocuparse (junto con la Comunidad cristiana, claro) en irle mostrando cada día lo que eso significa, hasta que sea capaz de experimentarlo por sí mismo. Todo niño es hijo de Dios, -bautizado o no-, pero quien ha sido bautizado (y no pasado por agua) podrá conocer a su Padre del cielo, sentir su amor, su guía, su fuerza y vivir cada día con Él y para Él... 

    "Ser bautizado con el Espíritu de Jesucristo supone encontrarse con Dios y sabernos acogidos por él en medio de la soledad; sentirnos consolados en el dolor y la depresión; reconocernos perdonados del pecado y la mediocridad; sentirnos fortalecidos en la impotencia y caducidad; vernos impulsados a amar y crear vida en medio de la fragilidad. ¿Para qué ser bautizados/tener fe? Para vivir la vida con más plenitud, para vivir incluso los acontecimientos más sencillos e insignificantes con más profundidad. Para atrevemos a ser humanos hasta el final; para no ahogar nuestro deseo de vida hasta el infinito; para defender nuestra libertad sin rendir nuestro ser a cualquier ídolo; para permanecer abiertos al amor, la verdad, la ternura que hay en nosotros. Para no perder nunca la esperanza en el ser humano ni en la vida". (René Cesa Cantón)

      • ¡Qué sencillo y breve lo ha descrito Pedro, al resumir la vida de Jesús!: "Pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, porque Dios estaba con él". Y esto ni mucho menos sobra en nuestro mundo de hoy. Más bien es urgente y necesario. Y el Señor puede seguir haciéndolo con ayuda de sus discípulos, como instrumentos suyos, siempre que en vez de estar "pasados por agua", estemos cocidos y empapados por el Fuego del Espíritu del Resucitado. Está muy bien que los bautizados comencemos el año reanimando, profundizando y dando mayor testimonio de lo que somos: Los  Hijos amados de Dios, que hemos recibido también su Espíritu para pasar por esta vida haciendo el bien.

 

Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y permanezca para siempre.

Que así sea.